Metrónomo
Marca el pulso
Elige el tempo y el compás y practica a un pulso constante. Suena y se ve, así que también sirve con los cascos quitados.
Al paso, como quien camina.
Parado
Compás
4 pulsos de negra: el primero, fuerte.
Subdivisión
Clics suaves dentro de cada pulso, para afinar las notas rápidas.
Tempo al toque
Marca el pulso cuatro o cinco veces y el metrónomo copia la velocidad de tus golpes.
Atajos: espacio pone en marcha y para, ↑ ↓ cambian el tempo de uno en uno, ← → de cinco en cinco y T marca el pulso.
Cómo sacarle partido
Empieza despacio: monta el pasaje a un tempo en el que no falles ni una nota y sube de cinco en cinco pulsos solo cuando salga limpio dos veces seguidas. Es más rápido que repetirlo deprisa y torcido.
Si la partitura pide un aire en italiano en lugar de una cifra, elígelo en el desplegable: adagio, andante, moderato, allegro, presto… El metrónomo se pone en la velocidad típica de ese aire y desde ahí lo ajustas a tu gusto. Son cifras orientativas: cada compositor —y cada época— entiende el allegro a su manera.
El acento del primer tiempo te sitúa dentro del compás; si aún se te escapa, sube la subdivisión para oír lo que hay entre pulso y pulso. Cuando lo lleves interiorizado, baja a «Pulso» y luego prueba a marcar solo el primer tiempo.
Si quieres medir cómo de a tiempo vas, el ejercicio de ritmo compara tus golpes con el metrónomo y te dice dónde se te va el tiempo. Y si dudas de qué significan las cifras del compás, están explicadas en la lección de compases.